lunes, 23 de febrero de 2009

Te me acercas

contándome al oído milagros

de miles de leyendas

que quedaron entre tus aguas.

Me salpicas

con espumas inundadas de misterios

de otros tiempos y distancias,

con lamentos de promesas

que perdieron sus palabras

en tus bajamares intensos...

Y yo me acerco y te salpico

sabiéndome tan pequeño,

tan desconsoladamente chico,

tan solo entre mis gentes cotidianas,

que me apabullan tus mareas,

tus olas y tus resacas.

A veces me respondes...

Pero de continuo callas y resbalas

en las arenas de mi playa

que esperan impacientes tus respuestas.

2-

Me acaricias

con tu cuerpo revoltoso

cubriéndome de algas

o de pececillos despistados

que resbalan entre mis dedos

como tu espuma blanca,

como el canto melifluo y sincopado

de tus risas y de tus quejas.

Me sumerjo en ti

y me mandas tu mensaje

de caracolas lejanas,

o me golpeas duramente con tus olas

zarandeando mis silencios

que quieren esconderse

del otro lado del inicio del levante.

A veces me arrastras,

me llamas desde tus corrientes

escondidas y falaces

susurrándome con tus resacas

promesas de sirenas y jardines

mar adentro...

Y a veces estoy a punto de creerte.

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